La madera es un material que incluso después de cortada y procesada en forma de tablero o mueble, sigue sufriendo cambios. Para que los elementos de madera maciza luzcan perfectos, tanto si están en interior como en exterior, hay que tratarlos periódicamente con los productos adecuados.

El lugar donde se encuentra y sus posibles enemigos son los factores que tienes que tener más en cuenta a la hora de elegir el tratamiento que más conviene. Para saber cuál es el que mejor se adapta a tus necesidades debes tener claros algunos conceptos:

 

Tratamientos de fondo

¿Qué son?: son productos transpirables que penetran en las fibras de la madera, es decir que la tratan a fondo sin cerrar el poro, para prevenir alteraciones de color a causa de hongos y rayos UV, que la hacen más resistente y que evitan el ataque de los insectos. Suelen incorporar también fungicidas para luchar contra el moho.

¿Dónde se usan?: son adecuados tanto para maderas en exterior como en interior y sobre ellos se puede aplicar cualquier tipo de acabado, aunque también se pueden dejar como producto de final ya que los hay incoloros o con distintos tonos de madera. Su efecto dura años.

Lasures o protectores decorativos

¿Qué son?: son productos de acabado, es decir, con ellos la madera obtiene un tratamiento decorativo pero, a diferencia de los barnices y pinturas, no cierra el poro y penetra, al igual que los fondos, en toda su fibra. Se puede aplicar después del fondo protector y los hay incoloros, en tonos madera y coloreados con pigmentos, pero siempre dejarán ver la veta de la madera.

¿Dónde se usan?: especialmente en el exterior, porque la madera debe seguir respirando, y es la mejor garantía de que va a lucir en buen estado mucho tiempo. Los barnices y pinturas, debido a la lluvia y el sol, se cuartean, precisamente porque la humedad interior de la madera no encuentra ningún lugar por el que salir. No son tan adecuados para muebles de interior, ya que no sella las fibras y cualquier mancha a causa del uso cotidiano puede penetrar en ellas.

Barnices

¿Qué son?: también son productos de acabado, con la diferencia respecto de los lasures que crean película sobre las fibras de la madera; es decir, cierran el poro y no la dejan transpirar. Tampoco permiten que penetre nada hacia el interior de las fibras, por eso la protegen, principalmente de manchas y acumulación de polvo. Puedes encontrarlos al agua, que no huelen, secan rápido y se diluyen con agua, o sintéticos, que sí desprenden olor, se diluyen en disolvente y tardan más en secar, aunque son más resistentes.

¿Dónde se usan?: son ideales para el interior, ya que, a la vez que resguardan la madera, permiten una limpieza periódica de la misma. En exterior, por el contrario solo son aconsejables los “especiales intemperie” o “marinos” que aguantan la humedad y el sol, aunque hay que renovarlos cada varios años.

Aceites

¿Qué son?: generalmente son una mezcla de aceites y resinas naturales que impregnan la madera, nutriéndola y protegiéndola. El aceite crea una impermeabilización que repele el agua y, además, proporciona un bonito tono oscuro al elemento de madera. Se aplican con brocha o trapo y hay que dejar un tiempo entre capa y capa para las fibras absorban bien el producto. El más conocido es el aceite para teka, que se puede usar con cualquier tipo de madera y se presenta en varias tonalidades.

¿Dónde se usan?: ideal para muebles de exterior de maderas tropicales que necesitan ser protegidos pero también embellecidos, ya que el acabado al aceite proporciona una superficie satinada, suave al tacto, muy agradable.

Antixilófagos

¿Qué son?: son productos de tratamiento que requerirán un posterior acabado de la madera y están especialmente pensados para protegerla del ataque de insectos xilófagos (que se alimentan de ella), especialmente termitas y carcoma. Penetran en las fibras en profundidad protegiéndolas del ataque de estos parásitos.

¿Dónde se usan?: cualquier madera nueva en bruto que se vaya a utilizar en suelos, frisos, armarios, vigas (tanto vistas como para construcción) deberían llevar un protector antitermitas o anticarcoma antes de la terminación. Resultan imprescindibles en restauraciones de casas antiguas.